Leemos la palabra «KPIs» y pudiéramos pensar que es algo lejano y ajeno a la oficina de farmacia, pero para nada. Un KPI (Key Performance Indicator o Indicador Clave de Desempeño) es un medida cuantificable que pretende evaluar la eficacia de la empresa, conforme al campo o punto que define dicho KPI. Esto, ayuda a tomar las decisiones basadas en datos objetivos y en base a una estrategia.
¿Qué es importante al establecer KPIs?
- Tener una estrategia previa clara y concreta
– Podemos pensar en miles de KPIs, pero antes tenemos que tener clara y plasmada una estrategia, la cual tenemos como objetivo cumplir.
Esta estrategia, se compone a su vez de objetivos, y para alcanzar estos objetivos, utilizamos los KPIs para medir la consecución (o no) de los mismos.
Todo ello se trabaja para que nuestro trabajo tenga un guión claro y alineado. - Marcar KPIs o indicadores y darles seguimiento
Puede que al marcarlos nos podamos equivocar (o no) y no pasa nada de nada. Es un marco dinámico que hemos de ir revisando, con la pregunta de si «¿Nos sirve para analizar o medir este valor u objetivo en concreto?» Si no nos vale, para seguir la estrategia, que es mas importante, hemos de cambiarlo y adaptarlo.
Lo más importante sigue siendo adaptarnos y enfocar nuestro trabajo, el de toda la oficina de farmacia, a conseguir objetivos y un trabajo alineado, es decir «trabajar con un fin claro y conciso». Una vez definido, lo cual suele ser lo mas dificil, el resto se antoja más sencillo de ir consiguiéndolo.
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Alex de Anca Escudero